ELECCIONES GENERALES, DISTURBIOS EN FRANCIA, CAÍDA DE EUROPA.
Querido lector, no se imagina las ganas que tenía de encontrarme nuevamente con usted, pero diversas ocupaciones en mi día a día me han mantenido alejado de este deseo, por lo que ruego que me perdone.
Tenía en proceso de terminar otro artículo y no este que está usted leyendo, pero creo que es prioritario hablar de tres temas muy novedosos: las elecciones generales del 29N en España, las protestas francesas, y el hundimiento de Europa tal y como la conocemos –ya explicaré lo que me motiva a lazar semejante afirmación en el último punto–. Por lo que, al artículo inacabado se refiere, intentaré tenerlo terminado antes de mes, aunque no prometo nada.
Generalmente, antes de redactar un nuevo número para el periódico, me hago una especie de guion, de pautas a seguir y expresiones o comparativas que se me van ocurriendo y que, más tarde, ya en maquetación, las inserto; sin embargo, he decidido con este artículo no hacerlo. Por consiguiente, mis dedos se deslizarán por las teclas y sacarán la conclusión que alberga el fondo de mi ser.
EMPEZAREMOS ABORDANDO LAS ELECCIONES GENERALES DEL 29N.
Como usted, lector, bien sabrá, Pedro Sánchez compareció harán escasas dos semanas anunciando nuevas elecciones generales para el 29 de noviembre de este año. Todo parece apuntar a una clara victoria de la coalición PP-VOX, solo hay que ver lo que la legislatura del Sr Sánchez ha dejado: Adamuz, corrupción, investigaciones abiertas a miembros de la familia del presidente del gobierno, crisis migratoria sin solucionar, enfrentamientos con gobiernos autonómicos, legislaciones de regularización en materia de extranjería sin apenas requisitos, ayudas a los afectados a la Dana de Valencia que no llegan… y un largo etcétera que, si lo desarrollo enteramente, no terminaría nunca este número. Como podemos vislumbrar, parece casi imposible que el PSOE vuelva a encabezar otros cuatro años frente al gobierno de la nación, por lo que veremos un breve cambio en la misma, solo que ahora nuestro PSOE no será color rojo, sino azul, pero dudo que notemos las distinciones entre ambos.
La “alternativa” que se nos ofrece es el partido más corrupto de la democracia española, cuyo actual líder tiene más similitud con una ameba que con un líder decente que brinde una candidatura ilusionante para el nuevo gobierno de España. Un hombre sin sangre en las venas, que sigue fiel a discursos como el de “todos aquellos inmigrantes que vengan a trabajar, bienvenidos son y tienen las puertas de la nación abiertas”, es el elegido para, según lo que muchos creen, ser la solución para los problemas que adolecen a la patria. El mismo Feijóo que, cada vez que salía algún escándalo del PSOE y tuvo la oportunidad como representante de la oposición y plantar una moción de censura –independientemente esta saliese adelante o no, simplemente por honor y orgullo–, no solo no lo hacía, sino que se escondía detrás de un estrado, soltaba un discurso con miedo con más divagaciones que adormecían al más atento de los ciudadanos, y volvía a agachar la cabeza frente al PSOE y sus socios de gobierno. Un señor que ve cómo Isabel Díaz –la cayuco, como me gusta referirme a ella– ve cómo está destrozando Madrid, la ciudad donde “caben todos los acentos” o, “un latinoamericano no es un extranjero” le come la tostada. Una mujer que salta de escándalo tras escándalo, que no pudo gestionar peor los meses de la pandemia, que con su mandato se ha disparado Madrid de delincuencia, tiene a media sanidad levantada por su nefasta gestión, igualmente digo de los maestros… pues le adelanta por la derecha –disculpad el chascarrillo– porque ella si que se enfrenta verbalmente a la oposición en su CC.AA. y da la cara. ¿Muchas veces sin razón? La mayoría, de hecho, pero la ciudadanía quiere ver a un líder vivaz, no a un anciano decrépito que excusa su cobardía en que “no es presidente porque no quiere”.
El partido muleta para el PP será VOX, aquel partido con el que los jóvenes de hoy día –o la mayoría, al menos–, poco más y se excitan. Vox propone remigraciones masivas, y aquí viene el primer problema: es un partido que se enorgullece de ser constitucionalista; de hecho, siempre que pueden intentan justificar sus acciones porque la C.E del 78 les refrenda. Bueno, pues según esa misma Constitución Española, en el artículo 11 de la Constitución Española: la nacionalidad española se adquiere, se conserva y se pierde de acuerdo con lo establecido por la ley. Ningún español de origen podrá ser privado de su nacionalidad. Por ende, un africano con una cosa de plástico llamada DNI, no puede ser removido, así como un latinoamericano que haya nacido fronteras hacia dentro pese a que sus padres sean sudamericanos recién llegados al país que, para la ley y para Vox, son españoles plenos. ¿Cómo puedes anunciar deportaciones masivas y, a la misma vez, darte golpes en el pecho como firme y fiel defensor del texto constitucional, el mismo que promulga esto? Justamente, de esta hipocresía nace el concepto “prioridad nacional”, necesidad que tuvo el partido que promocionar porque muchos, ya no entendidos en derecho, sino ciudadanos atentos y no ciegos le señalaron este artículo que me he dignado a mostrarles, como obligación para seguir ocupando las expectativas de aquellos futuros votantes que los miran como único partido anti-inmigración. El problema del concepto es que ya hemos disminuido de nivel: pasamos de remigraciones a mansalva, a que los españoles sean los primeros en becas, subvenciones… CUANDO DEBERÍA SER EXCLUSIVIDAD NACIONAL. Nada, absolutamente nada, debe darse a aquellos que no sean españoles. Parece ser que es algo que a los señores de Vox les cuesta, por eso serán siempre la eterna muleta del PP: contienen la misma ideología libertaria que estos últimos, son patriotas hasta que sus amos ya sea desde EE.UU. o Israel les convenga lo contrario, es un discurso demagogo e hipócrita que se desmonta en menos de cinco minutos y, lo peor de todo, seguirán fomentando la inmigración que tanto adolece a España.
Luego tenemos al Frente Amplio, partido o, mejor dicho, coalición, que no miento cuando afirmo que me ha llevado tiempo entender qué narices son, quienes son, y en qué lugar se presentan como uno solo o de forma individual. Os lo resumo con la mayor brevedad posible: es la unión de Izquierda Unida, Sumar –que a su misma vez ya era una coalición, solo que esta vez Podemos no la conforma–, Más País y, por último, los Comuns, saliendo de este último su cabeza de lista, Ada Colau. Podemos, sin embargo, se presenta en solitario. Honestamente, y aunque me he sentado largo tiempo a leer sus propuestas, así como declaraciones de la señora Díaz y Colau, les calificaría como el partido más demagogo de todos los que se presentan, y alcanzar ese podio era complicado. Sus propuestas están sacadas de un cuento al más puro estilo Disney, empezando por “un hogar para todos” y terminado con delirios tales como “subir el SMI a 1800€”. Vale, ¿y cómo van a repercutir esas medidas en la sociedad? ¿Son tan saqueras aplicables? ¿Qué ha hecho el conjunto de Sumar en la pasada candidatura ligada al PSOE? La respuesta es nada; bueno, me equivoco: presionar al PSOE para que sacara la famosa regularización masiva de inmigrantes todos aquellos tuvieran alguna factura que alegara su estancia en España desde hacía, al menos, tres meses. Por supuesto que es una coalición traidora a los intereses de la patria, eso desde luego; no obstante, y es lo que más me molesta, es que evaden los problemas, todos y cada uno de ellos, y como alternativa presentan medidas inaplicables y populistas–y ellos mismos lo saben, ya que desconocen incluso cómo implementarlas, tal es su desconocimiento en las materias que promulgan–, tratando a la población como si fueran imbéciles. La gente que les vote, que estoy seguro de que, desgraciadamente, no será poca, lo hace engañada ya que se les ha dicho hasta la saciedad que es mejor un partido deforme y fragmentado de izquierdas antes que “el regreso del fascismo” que trae consigo Vox. Tronchante.
El único partido político –aunque, realmente, no es un partido, sino un movimiento de ideales inmortales– es Falange Española y de las JONS. Único partido soberanista, único movimiento que promulga una justicia social, único grupo que aboga por la cicatrización de España en pro de un futuro a construir codo con codo donde todos los españoles tengan su lugar en ello con la máxima dignidad posible, cosa que el presente materialista y capitalista niega.
No saldrán, desgraciadamente, pero nadie jamás nos podrá decir que nos rendimos. Nuestra bandera sigue alzada pese a infamias, calumnias y acosos constantes. Todo aquel que se acerca a nosotros, al más puro “destino en lo universal” y lo comprende, se viste gustosamente la camisa azul y se presta voluntario al servicio de España.
Una vez resumido el panorama deplorable que tenemos este 29N, me veo obligado a decir lo mismo que José Antonio Primo de Rivera hace casi 90 años atrás: votar a lo menos malo, pero de ahí no saldrá nuestra España. Y creo que no hay referencia mejor a la situación de hoy día que esta. Lo más triste es que, 90 años después, España se sigue encontrando herida y su población adormecida, incapaz esta última de superar los enfrentamientos entre izquierdas y derechas, incapaces de embarcarse en una empresa común para el disfrute de toda la nación, así como la máxima dignidad a sus integrantes que tanto un lado –las izquierdas, limitando al individuo como mero sujeto productivo en la revolución y mantenimiento de la nueva burguesía izquierdista– como por el otro –las derechas, esas mismas que se llenan la boca de patriotería pero es la primera en vender a la nación si hay intereses económicos de por medio–, les privan de ello.
Votad Baal, votad Moloch, no cambiará en nada la situación de España.
La nación tiene pendiente una revolución, y para efectuarla no serán precisas elecciones, sino ímpetu juvenil con afán valeroso de cambio y deseo de un futuro digno y no tiránico debido al materialismo.
LAS PROTESTAS ESTUDIANTILES EN FRANCIA
Como había comentado al principio del número, abordaremos en uno varios temas, los más actuales, de hecho, y uno de ellos son sin duda los disturbios que recorren toda Francia.
Empecemos por saber qué les ha originado. Todo ello empezó en los liceos, los institutos de educación secundaria de Francia. Se reclamó más presencia de profesorado, mejores instalaciones ya que tanto estudiantes como docentes denunciaban la falta de mantenimiento de las mismas, así como escasez de material –libros, sillas y mesas, sistemas de conexión a internet, ordenadores…–y tras llegar esto a oídos del gobierno francés, desoyó las quejas sin proponer soluciones. Lo que empezó como protestas estudiantiles, rápidamente se sumaron otros sectores de la sociedad que también estaban siendo afectados por los recortes que el estado francés está implementando de forma drástica. El estado del bienestar abraza el declive porque Francia, actualmente, tiene una deuda pública del 117% de su PIB, y el gobierno se ve incapaz de abordar esa deuda sin, o bien bajar la financiación de los servicios públicos, o bien subir los impuestos. Se resume en que, una mala gestión del gobierno francés deben sufragarla y sufrirla sus gentes. Como es natural, empiezan las protestas y los enfrentamientos con las fuerzas del orden.
Lo que parecía ser una lucha digna y honorable, rápidamente se ha tornado hacia un lado que representa todo lo contario, y no afirmo esto porque haya habido violencia. Para nada; es más, es necesaria si se exigen medidas que no perezcan en el tiempo o se las desoiga como ya se ha hecho. Digo que ha tomado tintes oscuros porque entre los manifestantes franceses que exigen un futuro digno, se han mezclado gentes que nada les importa el futuro de Francia. Todos hemos visto el vandalismo –nótese la diferencia entre violencia bien dirigida y vandalismo– dirigido hacia comercios autónomos, quema de coches frente a sus dueños que poco o nada podían hacer para impedirlo… y todos esos incidentes fueron perpetrados por argelinos de segunda o tercera generación, nigerianos –o ex territorios franceses en África– también de tercera generación, marroquíes que destrozaban escaparates de tiendas de lujo para saquearlas… Señores, a ver si gracias a este panorama, empezamos a entender que no son europeos, no lo serán jamás. ¿Saben ustedes lo que ellos son? Invasores, unos bárbaros que desena ver caer a occidente, que toda protesta justa y digna será manchada por ellos, porque no ven esa “revolución” como la forma de revertir los males que adolecen a la nación, sino como un medio para saquear, robar, delinquir… porque sencillamente no les importa la nación en la que están.
Ya lo dijo el padre del actual rey de Marruecos, el rey Hassan, cuando le preguntaron si los marroquíes que nacían en Francia, ya eran franceses: no solo se mofó, sino que dijo que jamás lo serían porque África en su conjunto y Europa son como el agua y el aceite, y solo aquellos que no quieran ver la realidad –porque ya no son teorías de la conspiración, sino hechos registrados en videos– seguirán defendiendo que esos africanos –en el caso español, hispanoamericanos también– son parte compatible con nuestra sociedad y no nos sacarán los ojos cuando tengan oportunidad.
CAÍDA DE EUROPA.
Y con el último párrafo de los disturbios en Francia, entramos en el último punto del número presente: la caída de Europa.
La inmigración –masiva, además– de gentes procedentes de culturas incompatibles con la moral cristiana que ha regido occidente durante siglos, es la muerte anunciada del continente. Una Europa donde era inimaginable la mutilación genital femenina, observa ahora repuntes en Francia y España –más concretamente en las Islas Canarias–, un continente que siempre estuvo a la vanguardia de la cultura, el arte, la modernización… lo bello, diríamos en filosofía, no necesita foráneos para su desarrollo, sino todo lo contrario. Necesitamos que las gentes de Europa vuelvan a tomar los puestos de mando –hago referencia a que, a través de la excelencia, los más capacitados creen una “aristocracia” y que esta, agarrando el timón del continente, dirija al resto de forma misericordiosa hacia un futuro próspero para todos–y que Europa vuelva a ocupar el puesto de amo y señor del mundo. Somos el único continente que ha llevado civilización donde había barbarie –imperio español hacia las indias–, desarrollado inventos y avances que han cambiado para siempre el mundo, descubierto las más complejas filosofías y métodos de vida y así con un larguísimo etcétera. Les pregunto a todos ustedes… ¿qué han conseguido los países de referencia de los foráneos que vienen en masa a Europa? Nada, al menos, nada relevante Un país lo son sus gentes, y si esos países, durante siglos, han sido incapaces de desarrollar culturas inmortales, filosofías complejas, inventos y descubrimientos significativos… ¿qué nos van a aportar? Si llevas primer mundo al tercer mundo, creas civilización; cuando es al contario, no solo llevas retroceso, sino barbarie.
Lo acontecido en Francia es la muestra más reciente de ello. No dejemos que siglos de historia caigan sin luchar.
Que Dios nos ayude.
VIVA EUROPA.