INMIGRACIÓN Y DELINCUENCIA. ¿CORRELACIÓN? Nº6

Publicado el 10 de septiembre de 2026, 21:39

 

INMIGRACIÓN Y DELINCUENCIA. ¿ESTÁN RELACIONADAS?

 

            En el número seis de Las Cinco Flechas, abordaremos un tema que es comentado en prácticamente todos los lugares, desde platós de televisión, charlas animadas entre amigos, centros de trabajos… realmente en cualquier lugar donde surgen juntos dos sustantivos: inmigración y delincuencia.

Hay algunos que defienden con fervencia que, en efecto, son conceptos que suelen ir de la mano mientras que otros lo niegan con rotundidad. El momento preciso en el que se inicia esta conversación, ocurren dos posibles variables: o cada parte habla por experiencias propias, elevando su percepción como verdad absoluta arroyando cualquier tipo de argumentación sin siquiera escucharla, o bien incurren en la segunda opción, que es inventarse los datos para respaldar su teoría. Y es justo en esta última la que me ha motivado el escribir este artículo: en el día de hoy, basándonos en datos y poniéndoles en situación y perspectiva, hablaremos sobre si España a día de hoy es más insegura por la inmigración, y si justamente esta inmigración delinque más que los autóctonos.

            Es la primera vez en este semanal que no daré mi opinión sobre ninguno de los datos a aportar, sino que me limitaré a brindarles y a ponerles en contexto para que usted, lector, pueda hacerse una opinión propia del tema, pero esta vez, desde la veracidad más absoluta.

           

            La primera pregunta que todos tendréis tras haber leído esta breve introducción es… ¿los inmigrantes cometen más delitos que los españoles?

La respuesta es un claro, rotundo e indiscutible SI. Tras el estudio publicado por Jesús Javier Sánchez abalado por la universidad Carlos III (de aquí en adelante me abalará este estudio a todas las afirmaciones respecto a datos que haga a continuación, salvo en una ocasión que me respaldará el INE, y así lo haré saber) donde analizaba 5,6 millones de sentencias judiciales separándolas por nacionalidades. Reflejaba que, por 100.000 habitantes, 1.294 personas que cometen delitos y son juzgadas por ello inmigrantes, mientras que 615 son españoles. Lo que viene a ser 1,9 más propensos los inmigrantes a delinquir.

            Antes de continuar, hay que poner en contexto estos datos y alumbrar rayos de verdad sobre ellos que, a simple vista, parecen como ocultos,   difusos, complicados de apreciar a simple vista. En el estudio previamente señalado, se evalúan 5,6 millones de sentencias: es una denuncia que ha prosperado hasta que un juez tuvo que valorar el caso e imponer su veredicto. Lo que no aprecia este estudio son los casos que no hayan llegado a trámite, o simplemente nunca se conozca su existencia porque no fueron denunciados. Tampoco entran en juego las detenciones policiales, independientemente estas sean recurrentes o no. Es importante dejar esto muy en claro antes de avanzar porque muchos verán un resultado no demasiado amplio pese a lo que nuestros ojos ven en su día a día, e insisto en que son únicamente casos juzgados los que entran en  la ecuación del estudio.

Una necesidad obligada de poner un contexto a los datos es abordar claridad a los mismos y así obtener la realidad de la situación que ansiamos: un ejemplo de ello sería la disminución de robos, al menos así nos lo indican los datos; sin embargo, todos sabemos que no es así, sino que han aumentado los hurtos sin violencia, solo que estos ya no se denuncian tanto como antes ante la falta de resolución por parte de las autoridades. Algo así pasó en el final de la Batalla por Berlín en 1945: los datos demuestran que apenas hubo violaciones o saqueos, pero sabemos que fue justo al contrario, solamente que no se denunciaron por la anarquía que acontecía aquellos meses. Es un claro ejemplo de contextualización.

Las cifras muestran una parte de la realidad, el contexto otra parte, y juntando ambas, podemos ver la verdad en sí misma.

            Vayamos a otra pregunta distinta la cual todo el mundo en algún momento se ha hecho… ¿es España más insegura ahora que antes?

Pues según reflejan los datos, pese al haber pasado de 1 millón de inmigrantes a 9,6 millones en 20 años, indica el estudio que no, no es más insegura. Cuando leí esto, no cabía en mí el asombro, así como en la más profunda de las discrepancias. Y quien busca, encuentra. En esta sección, donde se entraba a valorar si era más segura o no España que en los últimos años, selecciona los datos a emplear denominándolos “infracciones”, y no sentencias como había hecho hasta entonces. Tras revisar el texto, en efecto, hay una disminución en las “infracciones” en el ámbito como los hurtos sin violencia, daños materiales, molestias de ruidos… pero un claro aumento en delitos sexuales o contra la integridad física (agresiones). Lo que pude apreciar es que, con carácter excepcional, el estudio había cambiado sus bases: habíamos pasado de guiarnos por sentencias judiciales FIRMES, a hacerlo ahora por reportes, por denuncias. Y, como ya hemos explicado, las nimiedades delictivas se denuncian menos justamente porque ha habido un clara aumento, donde se ha podido corroborar que las autoridades son incapaces de plantear una correcta situación ante las denuncias presentadas por la población, decidiendo esta última no reportarlas. Por ende, aglutinando todas esas infracciones, pese a que algunas significativas hayan aumentado, el cómputo es menor.

            He afirmado en este último párrafo que hay delitos que han subido significativamente, y en ese ámbito… ¿hay delitos que los extranjeros cometan más que los españoles?

Aquí nuestro querido “recopilador” de sentencias vuelve a hacer justo eso, recopilar sentencias y no tomar como base de estudio infracciones. A la pregunta planteada, el estudio nos arroja una realidad a la cara que es difícilmente eludible: si, cometen más delitos en promedio que los españoles en los siguientes casos.

Delitos contra la agresión sexual y violencia de género. Solo en 2025, pese a ser un 14% de la población española, representaban un 35% de los condenados por delitos sexuales. En el ámbito de la violación con penetración, según el INE (aquí tuve que buscar otras fuentes ya que el estudio al cual hago referencia simplificaba determinadas cuestiones claves para el entendimiento de los datos y su correspondiente estudio) son más de la mitad, un 55%. En violencia de género, 4 de cada 10 condenados habían nacido fuera de España (y aquí ni el INE ni el estudio muestran aquellos que hayan nacido aquí, pero sean de ascendencia extranjera, sino que esos casos pasan automáticamente a formar parte de la cifra nacional).

En resumen, cometen en promedio más del doble que la población española en los casos mostrados.

            Y aquí creo que es importante hacer una pausa y, nuevamente, poner nuestra lupa sobre las cifras para darlas el contexto que necesitan y así alcanzar la razón y causa de las mismas.

El patrón común que tienen todas las tipificaciones delictivas de arriba es que a la cabeza se encuentran agrupados pueblos como el venezolano, colombiano, marroquí, boliviano… mientras que, por el contrario, pueblos asiáticos como el chino, japonés… o norte europeo como el alemán, danés, finlandés… o no aparecen, y si lo hacen, son casos muy concretos y aislados. Los pueblos que lideran estos delitos se caracterizan por ser pueblos con culturas donde la mujer es prácticamente irrelevante, y su función es secundaria o complementaria al marido. Los altos crímenes de Latinoamérica de esposos hacia sus esposas así nos lo confirman, además de las agresiones que muchas de ellas sufren a manos de quienes deberían cuidarlas y velar por ellas. El continente suramericano en concreto es un nido de desigualdades y violencia donde son líderes de todo lo negativo y difícilmente destacan en algo positivo. Son pueblos con culturas atrasadas en comparación al avance europeo, y no ocurre nada por señalarlo, ya que es necesario saberlo para que, posteriormente, al ver las cifras de feminicidios, no nos extrañemos por qué determinados países están liderándolas. Somos dos continentes en momentos de desarrollo muy distintos. Lo mismo ocurre con Marruecos, que no me he olvidado de ellos. Aquí ocurre una fusión entre el subdesarrollo que, por ejemplo, invade Latinoamérica, con el islam: si este país se encuentra con décadas de retraso en comparación con Europa (social, cultural, educativo, sanitario…) donde la mujer es sumamente perjudicada, se le agrega el verse sometida bajo una religión que su libro sagrado dice tal que así: a aquellas [mujeres] cuya rebeldía o mala conducta temáis, amonestadlas, dejadlas solas en el lecho, golpeadlas (darabah); pero si os obedecen, no busquéis ningún medio contra ellas. Una religión que literalmente no solo fomenta, sino que licita agredir a mujeres donde su agresor respalde sus actos al apreciar “rebeldía” o “mala conducta”, debe ser no solo perseguida, sino abolida. Luego, como ocurre con el caso de Latinoamérica, nos sorprendemos de que determinados grupos lideren determinados delitos…

            Al ver que son pueblos muy concretos los que entrañan los delitos más graves… ¿es la raza y/o procedencia lo que determina la criminalidad? ¿o son las circunstancias?

Esta es una de las preguntas que aborda el estudio de Jesús Javier Sánchez, y aunque lo hace indirectamente, lo deja muy claro y con poco espacio para el debate o discrepancia. Si, la procedencia determina una potencialidad clara a la hora de cometer determinados delitos, y entre ellos destacan los más altos en la escala de la crueldad humana. Nadie me puede ni podrá convencer en que las circunstancias (situación de vulnerabilidad, falta de integración u oportunidades, pobreza extrema…) son las causas de que se abuse de una mujer. Tampoco de que se la asesine ni de igual manera que se mutile los genitales de sus descendientes femeninas por “cuestiones culturales”. En la otra cara de la moneda que nos demuestra que la educación y procedencia es determinante, es el caso del pueblo chino residente en España: tienden a delinquir menos que los españoles en promedio. Por lo que la raza, así como la procedencia son vinculantes. Y, si, hablo de la raza poniendo el punto de mira en todos aquellos hispanos que han nacido en España originarios de padres dominicanos, colombianos, venezolanos… que pese al haber formado parte del sistema público de educación como cualquier español con 500 años de antepasados en la península, lideran delitos relacionados con el ámbito de las bandas criminales y todo lo que ellas conllevan (fraude, extorsión, asesinatos…).

Nacer en un territorio no te hace necesariamente de este país, sino que eres un foráneo más con la diferencia que has nacido al otro lado de la frontera, dentro, para ser más exactos, pero sigues sin ser parte del vulgo nacional.

            Como la pregunta respecto a si había más delincuencia ahora que hace 20 años me dejaba un sabor agridulce, ya que el estudio analiza únicamente resoluciones judiciales y no delitos en sí, opté por dirigirme al Sistema Estadístico de Criminalidad del Ministerio del Interior y filtrar por infracciones, o mejor dicho por denuncias hechas entre enero y marzo de 2025 en comparación con los mismos meses pero en 2026, ya que en el último año (entre 2025 y 2026) se calcula que ha crecido un 4,5% el número de inmigrantes según el OPI (Observatorio Permanente de Inmigración), y aunque es un cálculo que puede dejar alguna que otra imprecisión ya que solo estima la llegada de aquellos que lo hagan de forma legal, eludiendo todos aquellos con falsos visados de turistas o invasores en patera, podría ser la cifra mayor de como aquí la plasmamos, pero no tenemos fuentes ni números que refrenden una realidad que todos conocemos.

            Algunos de los incidentes que he seleccionado para valorar han sido: asesinatos, delitos graves de lesiones, secuestro, delitos contra la libertad sexual, agresión sexual con penetración, robo con violencia/intimidación, hurtos y resto de criminalidad convencional.

 

 

                                                           Enero-Marzo 2025     Enero-Marzo 2026

    asesinatos                                           85                               94

   delitos graves de lesiones                  6.411                          7.127

   secuestro                                            24                               28

   delitos contra la libertad sexual         4.754                          4.806

   agresión sexual con penetración       1.243                          1.290

   robo con violencia/intimidación         13.506                        13.487

   hurtos                                                 181.745                      146.815

   resto de criminalidad convencional    251.751                      261.338

 

 

           Como bien podemos apreciar, hay un claro aumento en delitos graves en comparación de un año para otro, justo con la llegada de más inmigrantes a la península; sin embargo, vemos como delitos como hurtos han disminuido progresivamente. Ya hemos explicado con anterioridad los motivos que lo fundamentan por lo que no volveremos a tratar el asunto. Muchos pueden decir que, en efecto, según los datos hay menos delitos en determinadas secciones pese al aumento cada vez más descontrolado de inmigrantes en España (porque no se denuncian, pero eso no significa que sean menos y mucho menos que no se produzcan), pero los delitos mayores tales como violaciones, agresiones sexuales… no hacen más que aumentar en los últimos años, y a la cabeza de las nacionalidades, son países de Latinoamérica y el norte de África.

            Lo que más me frustra, siendo sincero con el paciente lector que ha llegado hasta aquí, es no poder abordar una realidad exacta, y no aproximada, pero me es imposible: todos aquellos inmigrantes que hayan parido aquí, en España, sus hijos pasan a ser en todas las encuestas como españoles, tanto e igual que aquel que tiene generaciones y generaciones en la península, por lo que muchas de las cifras que vienen representadas por españoles, quizás deberíamos valorar cuántos de ellos realmente lo son originariamente. Estos estudios y datos se llevan a cabo según nacionalidades, lo que viene siendo que un papel o trozo de plástico determine que eres de un lugar o de otro, pero no se discierne por razas, que ahí es justo donde estaría lo interesante para poder ponerle una cara concreta, siguiendo el patrón, a los problemas que afectan a España en según qué delitos.

Siento que eso jamás lo veremos llevarse a cabo en España, ya que uno de los pocos sitios que lo ha implementado fue EE. UU. promovido por los progresistas para discernir y demostrar que los negros estadounidenses no eran más propensos a delinquir que los blancos: según el FBI, en el ámbito de los homicidios, un 51,2% de los detenidos eran personas negras, siendo un 6,3 veces mayor que los blancos. Los negros son 41.989.671 de personas contra los 236.475.401 de gente blanca, convirtiéndose en 9,7 detenidos negros por cada 100.000 habitantes.

            Ahora, imaginaros lo que pasaría si los estudios que he ofrecido, esas cifras no fuesen tratadas por nacionalidades, sino por razas.

Quizás es el golpe de realidad que necesitan algunos para reaccionar antes de que sea demasiado tarde.