EL SENTIMIENTO HISPÁNICO Y SU DENOMINACIÓN COMO PATRIA Nº5

Publicado el 27 de agosto de 2026, 14:10

 

EL SENTIMIENTO HISPÁNICO Y SU DENOMINACIÓN COMO PATRIA.

 

            Es común escuchar la palabra “patria” en los discursos de las derechas para embellecer este sustantivo hasta lo máximo posible, pero también la escuchamos aparecer en las bocas de políticos y gentes de izquierdas para describirla poco más como un sinsentido, algo caduco que, hoy día no tiene razón de ser; sin embargo, ambos polos “opuestos” en la política coinciden en algo respecto a esta palabra: no solo no la sienten, sino que la detestan, la humillan y la venden, con la mera diferencia que unos lo hacen al servicio de potencias extranjeras judías como puede ser Israel y EE.UU., y otros la diluyen en el internacionalismo antinacionalista. 

            Esto, como es natural, afecta a la población: tienes a toda tu representación parlamentaria, tanto de un lado y otro, desapegada del sentimiento patriótico de España, por lo que esa identidad española se ha visto reducida cada vez más entre su población hasta casi ser visto como más importante ser europeo que español, cuando debería ser todo lo contrario. El europeísmo es la unidad de todas las heterogéneas patrias del continente en objetivos comunes; si esa mezcla ahora es homogénea… ¿qué sentido tiene ahora Europa más que un supermercado gigante de importación y exportación? ¿dónde empieza un alemán y termina un español? ¿siglos de historia nacional para verse precipitada al olvido de los museos?

            Pero… ¿qué entendemos como patria? Si buscáis definiciones de la misma, hay decenas y decenas de ellas, por lo que valorándolas todas, (o la mayoría) creo que no es una sola definición que se imponga sobre el resto, sino que es un conjunto, una mezcla donde cada expresión a la palabra “patria” tenía parte de verdad. Una patria no es solo un ente territorial ni mucho menos, tampoco unos ciudadanos ni unos valores o acervo de costumbres, sino el conjunto de todas ellas unidas por la historia y la proyección de nuevos proyectos futuros de su colectivo. Por ende, lo que entendemos como lo más sustancial para denominar a algo patria, es que tenga una historia detrás que haya proporcionado a sus ciudadanos un modo concreto de vida y filosofía (con ello, estos desarrollan sus costumbres y tradiciones) acabando en una flecha afilada que, al ser lanzada por el conjunto, se dirige hacia el destino universal que la patria tenga para con el mundo.

Ese “ser” que es la patria, antes de que pueda ser denominada como tal, no es más que un conjunto de “espíritus” repartidos por un territorio, pero una vez estos se agrupan, sale el “ser” llamado patria, portadora de todo lo anteriormente explicado.

            Ya creado ese “ser”, la patria debe enfrentarse a su primer y más grave problema que debe ser solucionado cuanto antes, ya que la base para su futuro éxito es la unidad por encima de todo, y es lo que el filósofo Ortega y Gasset denominaba como “individualismos”, criticando a estos por ser los culpables de la principal fragmentación de la nación: estos consisten en que cada gremio solamente se vea reflejado en el suyo, considerando el resto como menos esenciales o secundarios, creando así hostilidad entre las clases trabajadoras y afectando al correcto funcionamiento de la producción del Estado, sufriendo de forma última la patria, todo ello por haber “subpatrias” en esas divisiones. Los trabajadores de cada gremio no deben ver al gremio vecino como un contrario, sino como un colaborador más y necesario para el conjunto triunfo de los objetivos de la patria. Todos los gremios están interconectados. Pongamos un ejemplo breve: en un ingreso hospitalario el personal sanitario necesita del personal sociosanitario; este último requiere las labores de limpieza, mientras que los profesionales de limpieza necesitan alimento; el cocinero requiere de unas instalaciones básicas para la elaboración de los mismos, por lo que se necesita a un obrero, que es quién está ingresado. Como vemos, se retroalimenta, y todos los gremios necesitan colaboración entre sí, porque para desarrollar sus correctas funciones, son dependientes. Si una falla o fracasa, pierde el conjunto.

            ¿Cuál es la manera de conseguir la colaboración entre gremios tan distintos entre sí? La supeditación de sus corporaciones a la patria, haciendo que no sean cientos de gremios trabajando de forma individualista en un territorio concreto, sino que todos ellos, en armonía y bajo la supeditación del Estado, se eleven a lo máximo posible el correcto desarrollo de la patria. Haciendo entender que el destino de la patria afecta a todos, tanto obreros como patronos, estudiosos y trabajadores, hombres y mujeres, conseguirías evitar el individualismo que España vive hoy en día donde la patria es un ente diluido donde es incapaz que un gremio colabore con otro porque, sencillamente, no hay nada que le supedite al no existir sentimiento patriótico ninguno.

Es la ley de “sálvese quien pueda”. Incluso el salvado ve con desprecio y asco a todos aquellos que no pudieron salvarse, habiendo en España una profunda irritación entre la clase trabajadora entre sí, evolucionando en inconvivencia.

            Para la reelaboración del sentimiento patriótico, se debe eliminar todo movimiento individualista o secesionista, venga de donde venga, ya que lo último que necesita España es la reducción (más) de sus masas. Debemos crear unas bases fuertes y firmes en el son de la unidad donde poder construir y que, frente a la primera crisis, no caiga toda la estructura. La patria garantiza la unidad en un ente, donde todo un contingente de población de diversas profesiones, culturas y modos de vida (estas dos últimas debido al pluralismo que albergan las regiones de España) formen parte a ser uno solo. El destino de ese ente, quedan subordinados todos los demás. Pero son todos esos “espíritus” que hemos mencionado al principio los dueños de la patria, los mismos que, con trabajo y esfuerzo, pueden hacer que esta alcance el mayor de los éxitos y glorias. Ya que dicho que la patria es un “ser”, y este ser es el que hace de lazo entre todos los españoles para que juntos, teniendo el destino compartido, así como el objetivo, empujemos en una misma dirección.

            Para garantizar la perduración de la patria, esta deber ser elaborada bajo la más intensa mentalidad universal hispánica, partiendo a España como base de todo principio fundamental, donde lo principal sea la independencia y soberanía de la nación española, no siendo esta supeditada a ningún interés extranjero o ideologías nacidas fuera del seno español, ya que la historia nos recuerda que todas las aplicadas nacidas lejos del corazón de Castilla, han fracasado en su implantación y no han hecho más que reducir a la nación a un lujar sumamente lejano e irrelevante en comparación a lo que fue en sus mejores tiempos donde nuestra filosofía, literatura y costumbres eran las soberanas de la nación.

 

            ¡¡¡Fuera las leyes e ideologías extranjeras!!!

            ¡¡¡Muerte a los elementos antiespañoles!!!